Orsola, símbolo de lucha

Este martes 27, el voto de derechas y ultraderecha tumbaron la moratoria de desahucios que protegía a 60.000 familias vulnerables y que podrían perder sus casas. Esa misma tarde, en la Escuela de Comercio pudimos recordar el caso de la casa Orsola con el documental Orsola, la casa indesnonable, en la que hace justo un año en estas fechas, sus vecinas luchaban por defender sus hogares frente a una orden de desahucio de todo el edificio. Además, contamos con la presencia de Aldo Reverte del Sindicat de Lloteres i Llogaters de Catalunya y Andrés García del Sindicato de Inquilinas de Asturias para hablar sobre el que se ha convertido en el principal problema de este país: la crisis de la vivienda.

El documental registra el testimonio de vecinas y sindicalistas por la vivienda en la que ha sido una de las muchas luchas contra desahucios y abusos contra las inquilinas desde que el cambio de modelo de rentabilidad de la propiedad en 2008 nos ha puesto a miles en una situación de precariedad y falta de acceso a una vivienda digna. Sin embargo, la casa Orsola tuvo la capacidad de conectar con una rabia popular y un sentimiento colectivo que la ha convertido en un símbolo. Como en una de tantas otras luchas, la película nos muestra cómo es la vida de las vecinas y por el proceso que pasan para organizarse, encontrando una fuerza empoderadora en el sindicalismo de vivienda. Orsola tocó una fibra en la sociedad que le permitió escalar su lucha y llegar a concentrar a cientos de personas para paralizar su desahucio, pero también para hacer sonar su lucha por todo el país, con las herramientas que organizaciones como los Sindicatos de Inquilinas llevan desarrollando durante años, pero también con la fuerza comunitaria y la creatividad de las personas comprometidas para explorar todas las vías posibles para defender nuestros hogares.

La casa Orsola, además, es un símbolo de victoria, de que luchando podemos defender nuestros derechos, pero también pasar a la ofensiva y exigir que la vivienda esté protegida mediante los mecanismos necesarios que la saquen el mercado y no pongan nuestras vidas en manos de especuladores. En su caso, consiguieron detener los desahucios a través de la compra por parte del Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación Hàbitat3 y su reconversión en viviendas de protección oficial. Como una vecina de Orsola expone el documental, la solución de este problema no pasa porque los ayuntamientos compren todos los edificios de sus respectivas ciudades de forma indefinida.

La casa Orsola, además, es un símbolo de victoria, de que luchando podemos defender nuestros derechos, pero también pasar a la ofensiva y exigir que la vivienda esté protegida mediante los mecanismos necesarios que la saquen el mercado y no pongan nuestras vidas en manos de especuladores.

El diálogo nos permitió enriquecer las estrategias y perspectivas que el sindicalismo inquilino construye desde Cataluña y Barcelona, pudiendo conocer en detalle la reciente huelga de alquileres en Cataluña en los bloques de Fundación La Caixa que suponen una enorme victoria para sus inquilinas, el proceso de construcción del Sindicato de Inquilinas de Asturias a lo largo del último año y su campaña contra el desahucio de Blanca, una vecina de Gijón a quien quieren echar de su casa tras 25 años subiéndole el alquiler un 20%. Remarcaron la importancia de entender que el alquiler, como cualquier otra renta, es un forma de relación social en la que se expresan las desigualdades de nuestra sociedad construida en beneficio de aquellos que disponen del acceso a la propiedad y el privilegio de poder jugar con ella como activo financiero, y que a partir de esta concienciación, podemos construir un movimiento social y sindical que pueda plantar cara a los abusos que el modelo político han permitido florecer sin prácticamente restricción alguna.

Con la colaboración de:

© 2026 Muestra de cine social 
y de derechos humanos 
de Asturies