Queer me, queer us

Aforo completo en la última sesión del CMI El Llano con la proyección de Queer me, de la directora Irene Bailo. Ella y la productora del film, la asturiana residente en Francia Odile Méndez, de la mano del colectivo Ciclo Pulga, mantuvieron un dinámico y participativo encuentro con el público tras la proyección.

Queer me construye una narración que combina lo autobiográfico con lo coral. Parte de recuerdos personales: los amores adolescentes de la directora, su relación con las normas sociales y, sobre todo, su inmersión en la comunidad queer de Toulouse habitando la casa okupa transfeminista TDB (Trou De Balle). A través de material de archivo propio, grabaciones actuales y recuerdos, el documental traza un viaje vital que es a la vez personal y colectivo, explorando cómo nos reconocemos dentro y fuera de los espacios de resistencia queer.

La Policía tenía más fotos nuestras que nosotras mismas

Muchos temas salieron en la conversación con Ciclo Pulga y el público asistente: la importancia de la conciencia de archivo, de la convivencia, de la autoaceptación, de los cuidados, sobre todo en un entorno donde, como recalcó la productora Odile Méndez “había casos de verdadera precariedad, personas que no estaban allí como Irene, para experimentar, conocerse y reivindicar, sino que realmente no tenían otro lugar donde ir, que sufrían el rechazo de sus familias, o que tenían una situación de vulnerabilidad que pasaba por la drogadicción, el trabajo sexual, etc”. Se reflexionó también sobre la necesidad de construir un relato propio: “Era un momento de mucha efervescencia y movilización social, por lo que la Policía tenía más fotos nuestras que nosotras mismas, era hora de proyectar nuestra propia imagen”.

El acto contó también con la colaboración del proyecto Sexualidades de la Consejería de Sanidad del Principado de Asturias, y con Nortes, proyecto comunicativo impulsado por un grupo de profesionales asturianos que se centra en la periferia y busca informar sobre la comunidad de forma independiente, con el objetivo de contribuir a la democracia y a la justicia social en la región. 

En resumen, una sesión muy enriquecedora y diversa para un documental honesto, íntimo y cercano, que refleja que el cuerpo y la memoria son territorios de lucha y de vida, y que le valió a la directora las felicitaciones de una parte importante del público que destacó su valentía y su capacidad de reflejar emociones e inquietudes que nos atraviesan a todes.

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