Aamelat significa jornaleras en árabe. El Líbano, aamelat es una niña o una mujer siria con total seguridad. Son muchas las persona que, huyendo de la guerra en su país, han abandonado Siria y se han refugiado en El Líbano. La agricultura en el Valle de la Bekaa ha cambiado, los productos siguen siendo los mismos, pero la mano de obra ahora son principalmente mujeres y niñas sirias que trabajan en jornadas agotadoras y en condiciones que acaban afectando a su salud… a cambio de un sueldo de miseria.
Cuando Eva Parey llegó al Valle de la Bekaa en su cabeza no estaba hacer una película, pero cuando vio esos campos, esas fábricas al aire libre, tuvo claro que era necesario contar la historia de las aamelat sirias a través del cine. Conocemos a través de Aamelat. Jornaleras de la guerra a muchas mujeres con nombres ficticios, que son reclutadas por el shawish (nombre que recibe quienes dirigen los campos de refugio sirios) para trabajar en el campo. Aunque el salario, cuando llega, sea mínimo, cualquier ingreso es necesario, la crisis económica que atraviesa el Líbano ha llevado al 90% de las personas refugiadas en ese país a vivir bajo el umbral de la pobreza, según Naciones Unidas.
Quería que se viera que esos campos son como fábricas al aire libre
El día a día es muy duro, de un cultivo a otro: patata, pepino, nabo… en camiones desde el alba hasta el fin de la jornada, con mucho frío y con agua en la botas. Quisieran volver a Siria, pero es imposible, la guerra en realidad no ha terminado. Y en El Líbano no tienen derecho a construir un edificio con paredes de verdad, no quieren tampoco que se queden allí.
Eva Parey nos contó el origen de la película, que se rodó en dos períodos, con la pandemia del COVID entre ambos y con dificultades económicas que se solucionaron, en parte, gracias a la colaboración de la ONGD ALKARIA.
La película aún no ha podido ser vista por sus protagonistas, hay algunas escenas, en las que se ve cómo las tratan en los campos o en las que hay algunas declaraciones políticas explícitas, que podrían comprometer sus seguridad. Pero Eva tiene intención de editar otra versión, para facilitar el recorrido internacional del filme, para que las aamelat se puedan ver en una pantalla.
Amadrinó esta película el colectivo Intervalo, que trabaja con hombres y mujeres emigrantes en Langreo. Varias de estas personas vieron ayer la película, en un pase especial en MUSOC antes de iniciar lo que esperamos que sea un largo recorrido por festivales. Sin duda, la historia merece ser conocida.




















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