Il Mulín: resistencia, revolución y autogestión

MUSOC volvió a sus orígenes con la proyección de la película Il Mulín en la Casa de Cultura de Cangues d’Onís, después de estrenarse en Trabáu en el marco del Cachu Fest y posteriormente en el FICX. Doce años acercando el buen cine a esta población asturiana que siempre responde a la cita con una más que aceptable participación, en esta ocasión con 85 personas llenando casi por completo el salón de actos.

Palma Aparicio de la asociación cultural Dobra, fue la encargada de presentar al director Álex Galán y el posterior encuentro con el público. Abrió su intervención situando el contexto de la película en el suroccidente asturiano, concretamente en los concejos de Degaña y de Ibias, en la parroquia de Trabáu; y mencionando a sus protagonistas: diez vecinos y vecinas habitantes del valle que se plantean recuperar un antiguo molino que había dejado de funcionar.

En el encuentro posterior a la proyección, Álex Galán dejó algunas reflexiones interesantes que atraviesan la historia contada: la recuperación del grano y la producción de harina como parte de la soberanía alimentaria que supone el autoabastecimiento de la población local; el recuerdo a Vitorino García, uno de los principales impulsores de la cultura cunqueira ligada a la madera, la artesanía y los bosques de la zona; y el papel que juegan actualmente Rosa y su hijo Víctor en la continuidad de las tradiciones.

La cámara es testigo de las acciones cotidianas de los y las protagonistas, asistiendo a sus conversaciones, discusiones, debates… relacionados no solo con la construcción del molino, sino también con la necesidad de poner en valor la vida rural sin mitificarla.

Como en anteriores trabajos del director, el territorio es un elemento clave en la construcción de las historias que no queremos dejar en el olvido. Ciertas maneras de entender el mundo que van desapareciendo y que es necesario recuperar y registrar para que no se mueran del todo.

La cámara es testigo de las acciones cotidianas de los y las protagonistas, asistiendo a sus conversaciones, discusiones, debates… relacionados no solo con la construcción del molino, sino también con la necesidad de poner en valor la vida rural sin mitificarla”.

La película arranca y termina con una reunión, una clara intención de mostrar como la palabra es un acto de resistencia y el encuentro un acto revolucionario.

En definitiva, asistimos a unas formas de vida que no solo permiten recuperar derechos o poner en valor una cultura aún viva que quiere seguir persistiendo, sino también tratan de funcionar de una forma libre y autogestionada.


Entrevista a Alex Galán, director de Il Mulín, por Falo Marcos


Fotografías de la proyección en Cangues d’Onís


Con la colaboración de: