La canción de la esperanza

Este Jueves 15 de Enero se reflexionó, ante más de 100 personas asistentes a la proyección en el Teatro José León Delestal en La Felguera, sobre la importancia de contar y revivir la historia desde la experiencia propia de las mujeres que la protagonizan.

Ese es el intento de La Canción de Sima, película afgana con la que su Directora, Roya Sadat, destaca el punto de vista de las mujeres en una narrativa histórica dominada por los hombres, intentando reinsertarlas en el relato y en la construcción colectiva de la historia de su país.

La película, Premio del Público en el Festival de Cine Invisible de Bilbao, es un poderoso testimonio de la resistencia y las esperanzas de las mujeres afganas. Roya Sadat se vio obligada a rodarla en el exilio; la película ya estaba preparada, pero Roya se encontraba fuera de Afganistán cuando los talibanes tomaron nuevamente el poder en 2021 y no pudo regresar. La directora es, además de cineasta, activista por los derechos de las mujeres en Afganistán, sirviéndose de la herramienta del cine como canal de denuncia y visibilización.

Amadrinó esta proyección el Coleutivu Milenta Muyeres, organización feminista en Asturies que, a través de varios proyectos, viajes al terreno y publicaciones, denunció y denuncia la situación de vulneración de los derechos más básicos de las mujeres en Afganistán, pero también visibiliza las resistencias y el trabajo de las organizaciones de mujeres afganas desde el año 2008.

Tras la proyección, Náyade Lamadrid, de Milenta, dinamizó un Diálogo Visible entre Marta Figueras, productora de la película y Adela Omid, refugiada afgana residente en Gijón desde el año 2021.

Marta ahondó en el proceso de construcción de la película, que originalmente tenía la intención de ser rodada en Afganistán. El regreso de los talibanes al poder en 2021 supuso que muchas de las activistas y cineastas involucradas en el proyecto se viesen forzadas a abandonar el país, y que su propia directora no pudiese volver. La Canción de Sima es una coproducción internacional , con las producciones de Países Bajos, Francia, Taiwán y España. La producción española y el empuje para poder llevar a cabo la película, es fruto de la amistad entre Roya Sadat y Alba Sotorra, directora y productora catalana comprometida con la visibilización de la lucha de las mujeres en Oriente Medio. Puso en valor que, aunque el filme tuvo que ser rodado fuera del país, ese hecho no desmotivó a las cineastas implicadas y su alma y su esencia atraviesa toda la película. La producción ejecutiva a cargo de Alba Sotorra fue muy importante  a nivel técnico, logístico y emocional para llevar a buen término el proyecto. El puente intercultural generado transformó la película en una obra global y demostró que la lucha por los derechos de las mujeres no entiende de fronteras.

Atenta a sus palabras estaba Adela, quien intervino para relatar al público su huida de Afganistán en el año 2021, con la caída de Kabul a manos de los talibanes. Hija y hermana de militar, este último colaborador de las tropas españolas en el país, se convirtió en una de las 2.000 personas que pudieron ser evacuadas a través del aeropuerto de la capital afgana. Antes del retorno de los talibanes, Adela cuenta que tenía una vida “normal”, estudiaba, trabajaba, viajaba sola, compartía experiencias con sus amigos y amigas. Todo giró con el regreso al poder de los talibanes. Desde el 15 de Agosto de ese año escondida en casa de familiares, logra llegar al aeropuerto tras días de incertidumbre y miedo y es una de los cientos de personas que pudieron abandonar el país (aún están en nuestras retinas las imágenes del aeropuerto de Kabul lleno de personas intentando huir). Adela lo recuerda como “un día negro en su vida”. Denuncia además el genocidio que los talibanes están ejerciendo contra las personas de su etnia, la hazara. Actualmente, Adela Omid se está formando como enfermera, trabaja y colabora activamente con organizaciones sociales para la visibilización de la situación de vulneración de derechos en su país, en espacial, de los derechos de las mujeres. Sueña con volver algún día.La Canción de Sima es un ejercicio de memoria colectiva, de denuncia, un homenaje y una vela encendida para la esperanza. Ante tantísimos conflictos urgentes, no dejemos de mirar a Afganistán.

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