El peso de la violencia sistemática sobre el duelo lésbico

La tarde de este jueves 23 volvimos al Nuevo Teatro de La Felguera con mucha ilusión de ver qué con cada proyección más público se suma a MUSOC con 133 asistentes, en esta ocasión para ver Todo saldrá bien de la sección Tránsitos acompañados por Xega. Para presentar la película nos acompañaron África Preus y Borja Ibaseta, que trajeron la presencia y la memoria de Xega y su labor en Asturias, recordando el trabajo y la lucha de la asociación por el movimiento LGTBIQ+, que en los 90, durante la época más dura de la pandemia del VIH, al ver morirse a las enfermas sin ningún tipo asistencia legal para sus parejas, les llevo a ser la primera organización LGTBI en España a proponer el matrimonio igualitario. Dentro de las continuidades que desde MUSOC trabajamos, el año pasado pudimos ver en esta misma sala otra película con una situación similar a la de Todo saldrá bien, desde otros ojos y perspectiva con León, en la que nos acompañó uno de sus directores, Papu Curotto, permitiendonos ahondar en esta problemática que oprime a la comunidad LGTBI.

En medio de la tragedia que plantea Todo saldrá bien su protagonista además de cargar con el duelo de la pérdida de su pareja, se ve confrontada por el machismo y la opresión sistemática que sufre por ser mujer y lesbiana.

Todo saldrá bien traslada esta forma de opresión a nuestro tiempo presente, a Hong Kong, a la historia de Angie y Pat. La película nos cuenta el proceso de violencias y contradicciones que Angie sufre tras la muerte de Pat, su pareja, el abandono por parte de su familia política, anteponiendo su situación económica al duelo de Angie y aprovechandose de la desprotección legal en la que se encuentra al no haberse casado con Pat. Sin abandonar nunca a su protagonista, nos coloca bajo su punto de vista, haciendonos observar cómo la que era su familia ha pasado a no reconocerle como la pareja de Pat y a arrebatarle todo cuanto le queda de ella y hasta su propio hogar. Ante los muros que la legalidad levanta y el desprecio de su familia, Angie se arropa en su círculo de amigas para poder seguir viviendo y mantener vivo el recuerdo de Pat.

La película se desenvuelve con sensibilidad y empatía, sin convertir el drama en una tortura de sus personajes y mostrándonos cómo el sistema en el que vivimos empuja a la homofobia y al machismo a través de las desigualdades, y la capacidad de su protagonista para afrontar en comunidad con fuerza y resistencia sin dejar que el duelo personal y el recuerdo queden ahogados.

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