La fría mañana del pasado Domingo 19 de Enero se congregaba a la entrada del Centro Cultural Antiguo Instituto el público más exigente de nuestra muestra, la gente menuda, el futuro de MUSOC. Una vez terminados y pulidos todos los preparativos del equipo técnico de MUSOC se dió luz verde para abrir el telón negro que separaba la espera impaciente del patio de butacas. Cincuenta y pico neñas, neños y acompañantes adultos se apresuraron a tomar asiento en las primeras filas, la mejor opción. La sesión iba a comenzar.
Elegir cortos infantiles con valores, que generen pensamiento crítico y que estén a la altura de la calidad que ofrece el resto de programación es relativamente fácil dado el volumen de cintas enfocadas a la infancia con variados estilos de animación y temática que pueblan la cinematografía mundial. El tiempo que lleva dar con ellos, observarlos con atención y consensuar la elección es otro tema. La selección definitiva de este año volvió al patio del Antiguo Instituto y repitió también acompañamiento musical, de las manos y voz de la virtuosísima Mónica Acevedo. Violín y pedal de efectos para introducir cada una de las historias y ayudarnos a encajarlas con la invitación al canto y la emoción sentida después de cada película. A veces tan intensa como la vida misma.
Los coros a izquierda y derecha del escenario lograron emancipar el miedo y abrazar la fuerza colectiva para salir, como casi de cada sesión de MUSOC, transformadas
Mónica inició con el tema “Dale vida a tus sueños” y hacia allí fuimos. Comenzamos riéndonos con los amigos de trapo de Hoofs on skate, algo así como Pezuñas sobre patines. Una historia que invita a perder el miedo a lo desconocido y no temer a lo distinto aunque sea aparentemente peligroso.
Seguimos con Broken Wings hermosas imágenes para mostrarnos una dura realidad. La de la caza furtiva que amenaza la extinción de aves en el sudeste asiático. Para retornar de la oscuridad, Mónica nos enseñó el canto del pájaro colombiano… y pudimos todas juntas unir nuestras voces para ya aligeradas pasar al siguiente cortometraje.
El cortometraje gallego Yo voy conmigo en el que acompañamos a Elisa en su sucesiva renuncia de valores propios, para atraer la mirada de su amado. Descubrimos al final que ninguna renuncia merece la pena si se lleva por delante nuestra mismidad y Elisa nos cuenta contenta que «YO VOY CONMIGO». Ninguna estamos sola si nos queremos bien.
Mónica siguió tocando y cantando influida por el jazz experimental del que tantos años ha sido referencia en Francia, elevando el estado de calidad cinematográfica a un nivel de concierto para oídos pequeños pero grandes mentes, capaces de disfrutar de estos sonidos abstractos valientes y libres. Nos acercábamos al final, Cafuné penúltimo cortometraje de animación clásica nos cuenta la historia de una niña a la que le da miedo la piscina. La razón,ella ha sido la única superviviente de un naufragio en el Mediterráneo. Poco a poco supera sus miedos gracias al amor incondicional de la familia de acogida que la alimenta, cuida y protege con cariño.
El último cortometraje se entrelazaba con la música de Mónica como los hilos protagonistas de Au 8 eme jour, un paraíso que se pierde enredado, contaminado de un tono gris incomprensible a primera vista, invisible como un virus pero que pudiera ser la humanidad misma a modo de plaga. Acabando con todo y llenando el espacio exterior de basura. Para escapar de este embellecido apocalípsis Mónica nos propuso la lucha final en el que se convirtió en un himno alegre “La guerrillera” con coros a izquierda y derecha del escenario que lograron emancipar el miedo y abrazar la fuerza colectiva para salir, como casi de cada sesión de MUSOC, transformadas.





















