Harun Abu Aram es un joven palestino, que, intentando impedir que el ejército israelí se llevara el generador eléctrico de su familia, recibe un disparo que le deja paralizado desde el cuello. Su madre, que le cuida las 24 horas del día y atiende pacientemente a la prensa internacional que le pregunta por qué, a pesar de todo, no se van de ahí, responde: «No tenemos dónde ir, no hay otra tierra». Y es en esa devastación, en ese desamparo, en donde habita No other land. La terrible historia de Harun es solo una de las muchas crónicas que, en toda su trágica dimensión, nos relatan los directores Basel Adra, activista palestino de Masafer Yatta, en Cisjordania, y el periodista judío Yuval Abraham.
No other land, mejor largometraje documental en la Berlinale y nominado al BAFTA y al Oscar, relata de la forma más cruda y real, a golpe de cámara de móvil, la erradicación sistemática y continuada de Masafer Yatta; sus escuelas, parques infantiles, viviendas, pozos…nada escapa a los poderosos colmillos de las retroexcavadoras ni a los fusiles de los colonos.
Así es que no es de extrañar la asistencia récord de público en el Teatro Filarmónica de Uviéu para la proyección de este documental y el posterior Diálogo Visible “Palabras para Palestina” dinamizado por Sandra Dema, profesora en el departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo e integrante de la Red Universitaria por Palestina. El coloquio tuvo como invitadas a Cristina Sánchez, coordinadora de la sección Internacional de Radio Nacional de España y ex corresponsal en Oriente Medio, y Shafikah Khalil H. Perea, hispano palestina afincada en Asturias, tecnóloga de Alimentos y nutricionista, hija de padre palestino en la diáspora y cuyos orígenes han marcado su compromiso con la búsqueda de justicia y solidaridad con el pueblo palestino.
El sionismo deshumaniza al pueblo palestino para justificar el genocidio. Pero las generaciones jóvenes están dando una lección de resiliencia, fortaleza y humanidad.
Coincidía esta sesión, por azares del destino de los que no fuimos conscientes en la programación de MUSOC, con el 80 aniversario de la liberación de Auschwitz. Algunos de los supervivientes del Holocausto declaraban a los medios: “Nos arrancaron la humanidad. No repitamos los errores de entonces”. Y vaya si los repetimos. A esta deshumanización se referían Shafikah y Cristina en relación con el pueblo palestino y su permanente condición de víctimas a lo largo de la ocupación y el actual genocidio en Gaza: “El sionismo no hace sino deshumanizarnos para justificar el genocidio. Sin embargo, hay generaciones de jóvenes voluntarios con formación, constructivos, que han tomado las riendas y, frente al genocidio, han dado una lección de resiliencia, fortaleza y humanidad”.
El papel de los medios de comunicación y de las democracias occidentales fueron otros de los grandes temas abordados en la conversación: “Los medios de comunicación europeos, especialmente los anglosajones, necesitan una revisión urgente por su mirada colonial. Compran absolutamente la narrativa de Israel. El papel de la Unión Europea en este asunto es absolutamente residual, solo EEUU podría poner freno a esto, y ningún gobierno lo hará por radical que se muestre Israel”, afirmaba Cristina Sánchez.
A las puertas del Filarmónica Amnistía Internacional recogía firmas para instar a los dirigentes mundiales a pedir un alto el fuego inmediato y poner fin a la catástrofe humanitaria en Gaza. Ante la desolación, queda la acción ciudadana.
Laura Alonso, corresponsal de RNE en Jerusalén no pudo conectarse, como estaba previsto, pero el público pudo escucharla y verla en la pantalla gracias a una breve intervención grabada y enviada por ella misma en la que ponía sobre la mesa algunos puntos para el debate.
Vídeo de Laura Alonso:
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