Lo ha vuelto a hacer. Y es que, aunque todas lo son, hay sesiones de proyección que son más MUSOC que otras. Por su intensidad, por su belleza, por el calado de las ideas que se transmiten o por la magnitud de las historias que nos cuentan, algunas rozan la excelencia. Tal fue el caso ayer martes en la Escuela de Comercio, en Xixón, con la proyección de Prefiro condenarme de la cineasta, investigadora y catedrática Margarita Ledo, quien ya nos acompañara con Nación, su anterior trabajo, hace cinco años.
Prefiro condenarme rescata del olvido la historia de Sagrario Ribela, una mariscadora de Ferrol denunciada por adulterio en 1972, y que se enfrentó a las leyes franquistas y a un Tribunal Eclesiástico para defender su derecho a amar a alguien que no era su marido maltratador. Mayús Ramos, representante del Coleutivu Milenta Muyeres, fue la encargada de conducir la entrevista online con Margarita Ledo y llevar de la mano a una audiencia absolutamente entregada a conocer los recovecos de la vida de Sagrario. Como una suerte de Antígona contemporánea (eso sí, de clase trabajadora) que plantea el conflicto entre la norma impuesta y la moral individual, Sagrario fue una pionera. Como expresaba Ledo durante la entrevista… “enfrentarse a la ley para alcanzar la justicia es la idea vertebradora de esta película, que es también la que está al centro del feminismo”.
Si te parece terrible lo que cuento, es peor aún lo que me callo…
Si hay derechos más objetivables como la vivienda, el acceso a servicios básicos o un trabajo digno, hay otros derechos, cargados de subjetividad, como los que comportan el amor, los afectos y las relaciones humanas, que son más difíciles de reivindicar y también de expresar cinematográficamente. Sin embargo, Ledo, que lleva más de veinte años llevando a la pantalla sus investigaciones históricas y comunicativas, lo logra con sobresaliente. Compone en esta obra una narrativa muy singular basada en los recuerdos de Sagrario, archivos audiovisuales inéditos, performances y composiciones imaginadas que, según afirma, “Vimos a lo largo del rodaje que no estamos solas, que no somos islas, y que hemos construido un archipiélago con todos los archivos”
No. Con Margarita Ledo nunca estaremos solas, porque toda ella es generosidad y compromiso, y un pedazo de MUSOC ya está con esta cineasta. Sagrario Ribela se ha quedado con ganas de contar cosas, y quiere otra película. Nosotras también.













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