El tacto de los cuidados

Después de dos años, en el primer lunes de esta edición de MUSOC de 2025, volvimos al Teatro Filarmónica en Uviéu junto a EAPN Asturias para presentar la película Familiar touch de Sarah Friedman. A pesar del frío de estos días con el que ha comenzado la Muestra, nos acompañaron 146 personas en esta sesión que puso el foco sobre los cuidados y la tercera edad.

La Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social en Asturias (EAPN Asturias) abarca 51 organizaciones sociales en el territorio asturiano que trabaja de manera solidaria en el fomento de la inclusión social, combatiendo los procesos de exclusión social y pobreza, a través de la participación, el empoderamiento y la interlocución, operando dentro de la red Europea de EAPN a nivel internacional. Su presidenta en Asturias, Elena Rúa, con quién tuvimos el privilegio de contar para esta presentación, puso en valor la necesidad del trabajo de los cuidados y de asumir como sociedad la protección de los colectivos más vunerables y marginalizados, especialmente aquellos en riesgo de pobreza y exclusión social.

Familiar touch nos ofreció una ventana al proceso vital del envejecimiento y la pérdida de la memoria de Ruth, una anciana que ingresa en un centro para mayores que asumirá sus cuidados y en el que pasará el resto de su vida. La película asimila este relato particular para mostrar cómo a través de la protagonista se conforma un sistema de cuidados a través del espacio al que es desplazada y sobre el cual su proceso de adaptación queda limitado, y por medio de los gestos, actitudes y desempeño de las trabajadoras del centro. El proceso de adaptación de Ruth aun estando condicionado por la perdida progresiva de la memoria, se ve muy marcado por la personalidad y los rastros de su vida que resisten al olvido, pero siempre bajo las escasas posibilidades para las que el centro está concebido y bajo la permisividad de las trabajadoras cuya empatía es amable y generosa, pero limitada por los reglamentos a los que se someten para poder conservar su puesto de trabajo.

Construyendose sobre la calidez del carácter de Ruth y el ímpetu por cuidarse y cuidar de los demás, el proceso de adaptación es calmado y silencioso, nunca abandonamos el distanciamiento y la frivolidad que permanece de telón de fondo y, a pesar de la belleza que logra encontrar en el personaje y el espacio que tiene que habitar, hacen muy difícil la asimilación de esta situación por parte de todos los personajes: el hijo que se ve obligado a internarla por no disponer del tiempo y los recursos para asumir sus cuidados y que debe desprenderse de la vivienda y todo lo material que perteneció a su madre, las trabajadoras atadas al reglamento, las condiciones laborales del centro y la propia concepción de su oficio que imposibilitan a Ruth encontrar una intimidad sobre la que se sostenga la confianza y esos cuidados del día a día… El plano final exhibe esto con una crudeza muy contrastada por la secuencia previa, en la que Ruth baila con su hijo y parece existir la posibilidad de una reconciliación de Ruth y su hijo con su nueva vida en la residencia. Una cuidadora con mascarilla y guantes ayuda a vestirse a Ruth, que tiene la mirada perdida, ausente e indiferente a cuidadora.

La película exhibe con sensibilidad y empatía hacia sus personajes el carácter edadista que se esconde en estas instituciones y el aislamiento de las personas ancianas dependientes, a pesar de la vitalidad que conservan.

Es esa perdida de tacto familiar que nos empuja a observar cómo, incluso bajo el privilegio de poder relegar los cuidados a centros especializados, el sistema existente sigue sin disponer de las herramientas y los espacios que eviten la deshumanización de la tercera edad, que los despoja de sus vidas y sus familias entre el deterioro de la salud y las limitaciones de los centros de cuidados. Sin siquiera entrar en la cuestión de los cuidados intrafamiliares o el carácter privado de la mayoría de estos centros ante esta situación se plantea la necesidad de asumir en comunidad los cuidados y reflexionar desde una perspectiva antiedadista de qué formas podemos aliviar la enfermedad de nuestros mayores sin excluirles de la vida.

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