Saturno y su luminosidad

Saturno, la primera película de Daniel Tornero y con la que obtuvo el Premio del Público a Mejor Documental en el Festival de Málaga, se estrenó este martes en Asturias en la decimotercera edición de MUSOC. La Escuela de Comercio de Gijón acogió a más de 125 personas, aforo completo, que  disfrutaron de este este honesto documental y del posterior coloquio. 

Daniel Tornero con su opera prima, nos sumerge en su vida y en la de su familia, desde el momento en que decide abordar el tema de la pederastia de su abuelo de una manera colectiva y familiar. Así comienza un proceso largo, de más de un año de duración; primero con la asimilación y  la integración de la situación por parte de toda la familia, para poco a poco, y a raíz de este hecho, sumergirse en  otros temas como  la masculinidad, la herencia y, como no, la relación paterno filial, eje fundamental del documental.

La película transcurre en la casa de campo familiar donde todo el equipo, junto con la familia, trabajó mucho en la puesta en situación. A través de diálogos previos se generaron las secuencias y se decidieron los temas a tratar. Y través de planos largos, los personajes fluyen por si mismos de una manera natural, donde se les permite expresarse y viajar sin límites o lineas rojas.

Saturno es un trabajo introspectivo y a la vez muy colectivo, muy comunitario. En palabras del director: “ Creo que  Saturno es una película muy colectiva y me hace sentir esa fortaleza que tenemos como comunidad”. Daniel Tornero hace un uso exquisito de la luz, de los planos de larga duración, de los planos cortos; no menos importantes, de los silencios, de los diálogos… el cuidado y los cuidados se respiran a lo largo de toda la película.

El Diario digital Nortes, un proyecto comunicativo impulsado por un grupo de profesionales asturianos, sin ánimo de lucro que pretende ser un altavoz para denunciar el control de la información y la amenaza que esto supone para cualquier democracia,  fue el encargado de apadrinar este documental y dinamizar el coloquio.

Mi padre es el eje fundamental del documental porque se encuentra en un limbo entre el amor y el odio, entre generaciones… un limbo en movimiento que hace que se convierte en un posibilitador del cambio y en un faro iluminador.

El público tuvo la oportunidad de hacer numerosas preguntas a su director, como por ejemplo: el papel de su abuela en el documental, la situación actual de su abuelo, qué le ha supuesto a nivel personal el haber rodado con su familia, cómo se siente su padre al verse en la pantalla, el uso de primeros planos, la duración del rodaje y el modo de enfrentarse a él y muchas más que respondió a lo largo de más de media hora de manera clara y cercana.

Iniciar un  viaje de estas características supone un gran trabajo emocional por parte de todos; equipo y en especial por parte de la familia. Daniel Tornero no sólo consigue acercanos a ella sino que incluso, por momentos,  nos permite ser parte de ella, desde la honestidad y el respeto que se respira y se palpa  en cada secuencia, en cada plano y en cada diálogo. Hoy seguro que muchas y muchos de los que hemos asistido a la proyección hemos aprendido que expresar lo más íntimos sentimientos de manera colectiva puede resultar sanador.

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