Podría haberse rodado entre aquellas paredes

Este año MUSOC inauguró, en su segunda jornada, una nueva sede en la que teníamos muchas ganas de estrenarnos. Nos hacía especial ilusión poder llevar un proyecto como ha sido la Muestra de cine social y derechos humanos a lo largo de sus catorce años al Centro Penitenciario de Villabona, siendo un lugar donde creemos que la propuesta cinematográfica que llevamos trabajando todos estas ediciones cobra una perspectiva diferente, pero sobre todo supone una oportunidad para compartir y visionar películas con las personas privadas de libertad de la UTE. Gracias a la Fundación ADSIS y a las personas voluntarias que organizan el cineforum allí cada 15 días, hemos podido organizar una sesión de MUSOC en corto junto a 90 internas, con las que pasamos la tarde del domingo compartiendo cine y reflexionando conjuntamente sobre los visionados.  

La sesión, a diferencia de otras de MUSOC en corto, supuso una dinámica diferente en la que en vez de hacer el visionado completo de los cortometrajes, fuimos viendo una a una cada película y compartiendo luego entre todo el mundo las impresiones, emociones y significados que veíamos y nos provocaban. 

El primer cortometraje, La Fuerza, proponía en este contexto un ejercicio casi meta narrativo, la historia de un interno en el Centro de Inserción Social (CIS) que organiza un taller de cine en prisión, en el cual debate con internos sobre La guerra de las galaxias y su concepto de la «fuerza», que en aquellas películas aparentaba una artificio de la ciencia ficción, pero que en el aula de la prisión se convierte en la piedra angular para hablar sobre valores, perspectivas y la capacidad de cada persona para resarcirse. Esta sencilla película, como los mismos presos señalaron, podría haberse rodado entre las paredes en las que estábamos viendo el corto, y su debate posterior, como todos los siguientes, replicó parcialmente la premisa que este proponía. 

La sesión, continuó con las películas El regalo de Lara Izagirre, Arenillas de Marta Martín, y All you need is love de Dany Ruz, y estuvo marcada por la participación de una gran parte de las asistentes, que compartieron desde sus experiencias vitales, impresiones y diferentes perspectivas multitud de interpretaciones que ofrecían nuevos ojos con los que ver el conjunto de la sesión, desde las conexiones que surgían entre los cortos hasta las anécdotas que resonaban con los presos y nos ofrecían una pequeña ventana a sus vidas, a sus familias y a sus barrios, a reírse ante el estigma y combatirlo con solidaridad. Sin duda, la tertulia que acompañó a cada corto fue de las más participativas de las que ha podido disfrutar una sesión de MUSOC en corto.

Poder compartir sobre las experiencias de marginación por pertenecer a la comunidad gitana, o por ser mujer, hablar sobre la pérdida, o sobre la represión y la libertad del deseo, y siempre desde lo cercano y lo personal con les internes a través de estas películas fue un privilegio que sin duda esperamos poder volver a repetir, y poder seguir programando para aquellas que aun estando privadas de libertad están abiertas a compartir y a hacer del cine un espacio de posibilidades.

Con la colaboración de:

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