Heroínas cotidianas

Despedimos la última sesión en la Escuela de Comercio, Xixón, y el Último Diálogo Visible de la mano del documental francés Madame Hofmann, dirigido por Sébastien Lifshitz, y el coloquio moderado por la periodista Xana Iglesias con la intervención de Carlos Ponte y Cruz Cuevas, “Las costuras de las batas blancas”.

En este íntimo y conmovedor documental de Lifshitz, de quien ya proyectáramos Petite Fille en una edición anterior de MUSOC, conocemos a Sylvie Hofmann, una enfermera volcada desde hace 40 años en su trabajo en un hospital del norte de Marsella. Una heroína cotidiana con la que ponemos al centro el asunto de los cuidados; los cuidados paliativos en la planta de oncología en la que desarrolla su profesión, y en la que todos los días, hay personas que despiden sus vidas. Pero también los cuidados en el seno de su propia familia, con su madre enferma de cáncer, su marido con una dolencia cardíaca, y la atención a su hija y nieto.  El documental, rodado durante los difíciles tiempos de la pandemia, es el acicate para conversar sobre el sistema sanitario, la falta de personal, y las dificultades en general en el acceso a una atención sanitaria.

La democracia no ha llegado aún a los sistemas sanitarios, en los que el paciente tiene un papel pasivo, sin voz ni voto

Y es que el acceso universal a un sistema sanitario eficiente es un derecho al que la ciudadanía no debemos renunciar. Cruz Cuevas, enfermera jubilada del HUCA, “aunque se es enfermera toda la vida”, supervisora del área de Rayos, Radioterapia y Medicina Nuclear y activista en Medicus Mundi, de cuya Federación es actualmente presidenta, se refirió al reciente informe ‘Situación actual y estimación de la necesidad de enfermeras en España, 2024’, según el cual “se necesitan al menos 100.000 enfermeras más para que España alcance la ratio promedio de la UE. Hay 6,3 enfermeras por cada 1.000 habitantes, frente al ratio de 8,5 en la Unión Europea”.

Carlos Ponte, presidente de la Plataforma por la Salud y la Sanidad Pública de Asturias, colectivo que amadrina la sesión, se refería con preocupación a algunos de los principales problemas de los que adolece nuestro sistema de salud, “el sistema sanitario no tiene control sobre la tecnología moderna, que está en manos de multinacionales más centradas en intereses económicos que en la salud de la población. Además, tiene muy escasa proyección comunitaria y el paciente tiene un papel pasivo dentro del sistema de salud. La ciudadanía tenemos muy poco peso en asuntos que nos impactan de forma muy directa. Idealmente, deberían existir en el sistema de salud un consejo tripartito formado por la administración, personal sanitario y usuarios del sistema, pero esto no se produce”.

En las intervenciones del público no faltó la preocupación por la “bunkerización” de los centros de salud, en los que después de la pandemia parece misión imposible recibir atención en un corto plazo, y la necesidad de una mayor inversión en atención primaria. No olvidemos que constituye la puerta de entrada al sistema, el escalón más próximo a la ciudadanía y, sin duda, uno de los principales pilares para la robustez de un sistema de salud.

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