La última Palabra Filmada de MUSOC 2025 se celebró el jueves treinta en nuestra casa amiga, la librería-cafetería La Revoltosa. Allí se encontraron Cristina Barrial autora de La trinchera doméstica y Fernanda Ramírez, representante del colectivo Pachamama Muyeres Migrantes Tejiendo Redes de Apoyo, bajo el paraguas de MUSOC y el acompañamiento de Chica de fábrica cortometraje de la mexicana Salma Cervantes.
El comienzo del coloquio hiló el vínculo entre la narración ficcionada de la película con las realidades de las mujeres entrevistadas por Cristina. Parecidos y diferencias entre el trabajo en una maquila mexicana y las condiciones sociales, económicas, laborales y afectivas del trabajo doméstico en España.
Frente al aislamiento del trabajo en el hogar, una fábrica puede ser un lugar seguro donde la organización entre compañeras ayude a resolver conflictos laborales. Cómo veríamos a lo largo de la conversación entre Fernanda y Cristina, la organización entre compañeras, sea el contexto que sea, es la clave para que las situaciones de abuso se reviertan.
Cristina Barrial no quería hablar en nombre de otras a la hora de desgranar los capítulos de La Trinchera doméstica y solicitó en cuanto se la contactó el acompañamiento de un colectivo asturiano vinculado a la temática. La sinergia no pudo ser mayor entre las dos.
Así nos fuimos adentrando en la desvalorización y precarización del sector de los cuidados.
Donde claramente la división sexual del trabajo precariza especialmente a las mujeres internas migrantes. Mujeres que se organizan, en redes de apoyo primero para acompañarse en el duelo migratorio, compartir experiencias y así finalmente atreverse a demandar sus derechos. “Aprender a negociar con tus jefes desde el empoderamiento del colectivo luchador.” Nos explicaban.
Precisamente la red de apoyo Pachamama amadrina el texto de Cristina y apuntaba al racismo como una de las causas que impiden mejorar la vida en el país de «acogida». Un país que transforma sus profesiones previas en papel mojado para convertirlas simplemente en posibles cuidadoras.
Cristina cita la ley y las reivindicaciones frente a ella. Derechos y necesidades de una ley en transformación que trata de sacar a la luz la situación irregular permanente que dificulta a las trabajadoras del hogar migradas tener permiso de residencia a pesar de llevar años trabajando en el país.
“Hay quien necesita a un cuidador o cuidadora, pero quien contrata a una limpiadora interna se ampara bajo la misma ley. Está es la primera injusticia. Es el Estado Español el que puede hacer que la mano de obra sea precaria o no. La ley de extranjería ampara estás situaciones.”
Se interrelacionan derechos como la vivienda, el acceso a la sanidad pública y obviamente los citados con anterioridad extranjería y derechos laborales. El patriarcado estructural trasciende esta lucha obrera en algo mucho más complejo e invisibilizado. Nos explicaba Cristina.
El colectivo se convierte en un espacio seguro donde apoyarse mutuamente y reconectar con la cultura de origen. También en una manera de encontrar trabajos, el trabajo doméstico se contrata muchas veces en función de llegar desde una referencia anterior. También en asesoramiento frente a la ley de extranjería. Apoyo moral, laboral y jurídico. Apuntaba Fernanda.
El desgaste físico y la lucha por la supervivencia diaria se come el día a día y la posibilidad de cambio. Cristina vuelve a la ley que tendrá en cuenta las enfermedades derivadas del trabajo de cuidados como enfermedades profesionales y sus incapacidades y derechos a pensión o accidente laboral. Un proceso abierto pero que parece por fin estar en la agenda política.
El dinámico coloquio terminó con una invitación a la participación del público que, sacudido e inesperado, tuvo que poner las neuronas a trabajar para contestar a las ponentes. De esta manera Fernanda y Cristina consiguieron también que la escucha pasase a una sesión compartida y aún más enriquecedora, que ambas prometieron ser capaces de repetir en cualquier próxima ocasión. Esperemos que en un futuro próximo y en MUSOC.



















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