Tras la crisis del 2008, que nos dejó con miles de víctimas de hipotecas y oleadas de desahucios, los grandes mercados decidieron girar hacia el nuevo modelo de acceso a la vivienda: el del alquiler. Diecisiete años después, vivimos en un mundo de inquilinas en el que seguimos sin encontrar garantías de poder vivir nuestras vidas bajo un mismo techo y los movimientos sociales han dado a luz a un nuevo sindicalismo de vivienda que se ha convertido en el protagonista en la lucha por el derecho a tener un hogar.
Tras la proyección de Orsola, la casa indesnonable tendrá lugar este DIÁLOGO VISIBLE
Participa:

Sindicat de Llogateres i Llogaters
El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos es una organización de personas que quieren o les ha tocado vivir de alquiler en Cataluña y que se unieron para defender el derecho a una vivienda digna, estable y segura.
Nació en mayo de 2017 para poner fin a la creciente burbuja de precios del alquiler en la que nos encontramos. El rentismo inmobiliario, organizado y con todas las leyes a su favor, tiene mucho poder para seguir ahogando a las inquilinas e inquilinos, subiendo los precios y echándonos de casa con facilidad. Ante esto, el Sindicato tiene como misión organizar a las inquilinas e inquilinos para revertir el equilibrio de fuerzas y defender el derecho a un hogar digno y estable, avanzando hacia el objetivo final: la desmercantilización de la vivienda. Nuestros derechos empiezan donde acaba su negocio.
Para lograrlo, apuestan por un sindicalismo de base, donde los inquilinos e inquilinas se organizan y se unen bloque a bloque, barrio a barrio, para hacer frente a los abusos de la propiedad. Una persona sola que vive de alquiler tiene muy poca fuerza para imponerse a un rentista o una inmobiliaria, pero cuando lo hace con un sindicato detrás, las cosas cambian. El asesoramiento colectivo y el apoyo mutuo son su forma de actuar.
Pero el sindicato va aún más allá: no responden solo a la situación particular de cada persona, sino que quieren un cambio social más profundo: disputar el debate público, cambiar las reglas del juego. Han conseguido lo que los expertos a sueldo de la patronal decían que era imposible: poner límites a los precios del alquiler, prohibir que nos hagan pagar honorarios de inmobiliaria, alargar la duración de los contratos, reservar un 30 % de vivienda protegida en nuevas construcciones… y mucho más que se conseguirá.
