“Yo capitán”: una película profundamente política

El Centro Niemeyer acogió la primera de las cuatro proyecciones que se podrán ver en Avilés durante la XII edición de MUSOC. Ante un auditorio completo desde hace semanas, la película Yo capitán abrió una ventana al dolor y la esperanza de dos adolescentes senegaleses en busca de un lugar seguro en la vieja Europa.

Premiada en el Festival de Venecia con el León de Plata a la mejor dirección y el galardón al mejor intérprete revelación para Seydou Sarr, Premio del Público a la mejor película europea en el festival de San Sebastián y seleccionada por Italia para los Oscar, el director Matteo Garrone recrea la historia de los jóvenes Seydou y Moussa (interpretados por Seydou Sarr y Moustapha Fall) que abandonan Dakar para iniciar un arduo periplo que transcurre por desiertos, prisiones, alambradas y alta mar rumbo a las costas sicilianas. La presentación de la película corrió a cargo de Jorge Coque de Ingeniería Sin Fronteras, asociación que apuesta por un enfoque de derechos centrados en el acceso universal a servicios básicos, poniendo la tecnología al servicio del desarrollo humano. Antes de dar paso a Yo capitán, tuvo tiempo para recomendar la lectura de dos libros: El imperio de los cautivos (I). Pretérito imperfecto, del escritor camerunés Boni Ofogo, con una historia que sitúa en el mismo espacio a los gobernantes de la llamada Françafrique y a sus protectores franceses que permiten dar continuidad a los intereses económicos de la colonización; y Hermanito, de los escritores Ibrahima Balde y Amets Arzallus Antia, historia del guineano Ibrahima, quien se vio forzado a abandonar su casa para ir a Europa a buscar a su hermano pequeño.

Una ventana al dolor y la esperanza de dos adolescentes senegaleses en busca de un lugar seguro en la vieja Europa

El film destaca por la imponente dirección de fotografía del veterano Paolo Carnera; el guion a tres manos de Massimo Ceccherini, Massimo Gaudioso y Andrea Tagliaaferri, atravesado por los testimonios de varias personas migrantes que les hablaron de sus propias experiencias; y la espléndida música de Andrea Farri.

Un mensaje oportuno y poderoso que se sumerge en una realidad ante la que no podemos ser indiferentes.

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