PARECE QUE HAY IDEAS NUEVAS, PERO SON POLÉMICAS ANTIGUAS
Tras Alianzas Rebeldes hay una corriente del feminismo, pero también hay un espíritu crítico que entiende que los debates son positivos. Es normal y sano que existan, siempre han existido y seguirán existiendo, pero deberían desarrollarse en un marco de respeto hacia la discrepancia que parece complicado de conseguir en la actualidad.
Las autoras y los autores de Alianzas Rebeldes defienden un feminismo con una concepción no identitaria. Los movimientos identitarios son excluyentes y generan victimismo. Un victimismo que no empodera, que debilita al grupo y busca culpables, victimarios, en lugar de buscar la complicidad de toda la sociedad. La apuesta del libro es por un feminismo en el que no haya mujeres excluidas por no cumplir con determinadas características éticas, un feminismo no autoritario ni censurador, sino abierto al debate y a conseguir la mejora de la sociedad mediante la razón.
Este feminismo, sin duda, no es el hegemónico actualmente, pero Paloma ve el futuro con cierto optimismo. Alianzas Rebeldes demuestra que las alianzas intergeneracionales existen y que no solo el feminismo institucional tiene peso en las nuevas generaciones de feministas.
Continuamos la mañana con Teo Pardo, que abordó los desafíos trans desde dos perspectivas: los desafíos que hay dentro de la comunidad trans y lo que lo trans plantea a nuestra vida en común. Son desafíos para los que aún no hay respuestas, pero ponerlos sobre la mesa nos ayudará a construirlas.
Los desafíos internos, según Teo, tienen que ver con cómo entendemos y cómo explicamos las vivencias en relación al cuerpo y a la identidad. Los relatos trans están muy invadidos por el relato médico sobre el cuerpo, incluso en las redes sociales, y eso debería ser algo a revisar. Las identidades son útiles, especialmente para jóvenes y adolescentes, pero estrategias identitaristas muy fragmentadas son poco colectivas y pueden llegar a perder su utilidad.
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