Sesión de cortos IV: Pimiango

La Librería de Pimiango es uno de esos sitios en los que te sientes como en casa. Es una sensación rara en un sábado de frío y lluvia, de esos en los que da pereza desengancharte del sofá, cuando estás ahí no se te ocurre un sitio mejor en el que estar. La proyección de cuatro cortometrajes en colaboración con Aguilar Film Festival también puede considerarse como una razón adicional para acercarte hasta este bar-librería, una sesión de cine de calidad para reflexionar sobre la vida rural.

Adiós abrió la sesión, una película de animación en la que se nos presenta la soledad de un padre cuando su hijo abandona su casa. A continuación nos trasladamos a Japón, con el cortometraje Kawauso (nutria). La nutria japonesa se encuentra en peligro de extinción y el documental nos muestra cómo las personas dañamos tanto el entorno, generando tantos residuos, que los ecosistemas de muchos animales se dañan irremediablemente. Las misteriosas aventuras de Claude Conseil cambiaron completamente el tono de la noche, todos y todas nos enamoramos de Claude, del cantar de los pájaros, de su marido, sus gallinas y de unos cazadores seguidos de un ciervo. De repente, sin quererlo, se ve involucrada en el mundo del rap, pero su reacción solo hace que la queramos aún más. El diálogo entre pájaros y la música moderna dio paso a otra conversación, en este caso entre generaciones diferentes, en la película La conversación que nunca tuvimos. Cristina Urgel grabó una conversación con su abuela, sobre su vida como madre soltera en la España rural de los años 50, en el filme, es su madre quien escucha por primera vez esta conversación. 

El ambiente propiciaba un diálogo que no entraba en lo programado. Una selección oscura o esperanzadora, que incita a la acción o extiende el desánimo… interpretaciones diferentes a partir de unas películas que, en cualquier caso, no dejaron a nadie indiferente.

Con la colaboración de:

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