Recuperemos la seducción del feminismo

Nada mejor para comenzar un fin de semana lleno de hitos cinematográficos para las mujeres en MUSOC, que una sesión doble de La palabra filmada en la Revoltosa de Gijón. El cortometraje Herederas de Silvia Venegas y el libro Feminismo en la encrucijada de Paloma Uría compusieron el programa del que disfrutaron unas sesenta de personas.

Una tarde en la que realizamos un viaje que nos llevó a través de la imagen y la palabra desde los inicios sufragistas al futuro ignoto del feminismo aquí y ahora.

Si algo nos muestran con claridad las escenas del cortometraje Herederas, es que las sufragistas de principios de siglo y las manifestantes de los 8 de marzo actuales compartimos banda sonora sin mayores problemas.

Un cortometraje que nos recuerda que los logros colectivos están a un suspiro de tiempo y que el camino recorrido por la lucha feminista desemboca en que hoy gocemos de una serie de derechos, a veces menos consolidados de lo que parece, leyes que los amparan y estados que los deben hacer cumplir.

El viaje de la sesión, que comienza en el pionero sufragio de los países nórdicos acabó en la actualidad patria y los debates que hoy surgen ante la excesiva politización del feminismo que, como otras corrientes de pensamiento actuales, es objeto de la tan traída y llevada polarización actual.

Para la reactivación que el feminismo necesita sea imprescindible el ascenso y acceso poder de la extrema derecha

Paloma Uría acompañó la presentación de su libro, que introdujo maravillosamente la feminista Jara Cosculluela, y nos arrojó agua muy fría destinada a desechar la autocomplacencia que a veces nos produce el orgullo del momento de reivindicación actual. Nos desgranó algunas ideas inquietantes, que nos deben incomodar y llamar a la profunda reflexión.

Reflexiones como que las fórmulas de organización feministas tradicionales, asociacionismo de mujeres fundamentalmente, esos espacios de debate en el que diversas posturas encontradas se acercaban y del que pudieran surgir consensos, han muerto. En estos momentos existen otros espacios en los que las mujeres se unen para abordar labores imprescindibles y urgentes, como acompañar a mujeres víctimas de violencia, recuperar la historia silenciada, apoyo a mujeres migrantes… pero el espacio reflexivo, de generación y articulación de pensamiento está poco o nada estructurado o presente en estos grupos u organizaciones. Reflexiones como que la academia también sufre una profunda crisis en la generación de pensamiento feminista.

Reflexiones como que la actividad parlamentaria, de derechas e izquierdas enconadas, es quien ahora enarbola la bandera feminista. Son esas derechas e izquierdas quienes han arrebatado a la sociedad civil su papel de generadora de propuestas, contribuyendo con ello al empobrecimiento democrático.

Reflexiones como que quizás, expresado con tristeza, sea la extrema derecha a quien le debamos la rearticulación feminista del siglo XXI. En el pasado el feminismo ha reaccionado fieramente ante los ataques viscerales a los logros colectivos y probablemente será lo que vuelva a suceder en el futuro.

Reflexiones como que el feminismo se ha vuelto un poco antipático y necesita recuperar su capacidad de ironía y seducción.

Reflexiones como que son muchas las feministas, que viviendo al margen del partidismo actual, sienten una cierta sensación de orfandad y ausencia de espacio.

Un libro un poco pesimista, pero que pretende servir de revulsivo al cambio. Un libro que nos ayuda a replantearnos los esquemas como los hemos conocido hasta ahora, que los feminismos ya no son solo cuestión de mujeres, que debemos reconstruir la idea de género, que debemos globalizar y que necesitamos  un feminismo de carril lento por el que transitar las ideas acompañando nuestras pisadas por las calles.

Con la colaboración de: