MUSOC 2022

PARECE QUE HAY IDEAS NUEVAS, PERO SON POLÉMICAS ANTIGUAS

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ALIANZAS REBELDES. UN FEMINISMO MÁS ALLÁ DE LA IDENTIDAD"

Paloma uría

Alianzas rebeldes. Un feminismo más allá de la identidad es un libro que merecía ser presentado en Asturies. Tres colectivos (Asamblea Moza d’Asturies, Coleutivu Milenta Muyeres y Acción en Red Asturies) se aliaron para que esto pudiera ser una realidad en el marco de MUSOC.
Comenzamos la mañana con Sara Combarros explicando que es un libro que es muy oportuno y útil para las mujeres jóvenes que se quieren acercar al feminismo, puesto que es una referencia que ayuda a situarse en los debates actuales, aunque sean debates que, como explicó a continuación Paloma Uría, están presentes desde el origen del feminismo en nuestro país. La diferencia respecto a los años 70 es que ahora esos debates no son internos, sino que se han convertido en debates polémicos que han roto la unidad de acción que existía por aquel entonces.

PARECE QUE HAY IDEAS NUEVAS, PERO SON POLÉMICAS ANTIGUAS

Tras Alianzas Rebeldes hay una corriente del feminismo, pero también hay un espíritu crítico que entiende que los debates son positivos. Es normal y sano que existan, siempre han existido y seguirán existiendo, pero deberían desarrollarse en un marco de respeto hacia la discrepancia que parece complicado de conseguir en la actualidad. 

Las autoras y los autores de Alianzas Rebeldes defienden un feminismo con una concepción no identitaria. Los movimientos identitarios son excluyentes y generan victimismo. Un victimismo que no empodera, que debilita al grupo y busca culpables, victimarios, en lugar de buscar la complicidad de toda la sociedad. La apuesta del libro es por un feminismo en el que no haya mujeres excluidas por no cumplir con  determinadas características éticas, un feminismo no autoritario ni censurador, sino abierto al debate y a conseguir la mejora de la sociedad mediante la razón.

Este feminismo, sin duda, no es el hegemónico actualmente, pero Paloma ve el futuro con cierto optimismo. Alianzas Rebeldes demuestra que las alianzas intergeneracionales existen y que no solo el feminismo institucional tiene peso en las nuevas generaciones de feministas.

DESAFÍOS TRANS

Teo Pardo y Noemí Parra

Continuamos la mañana con Teo Pardo, que abordó los desafíos trans desde dos perspectivas:  los desafíos que hay dentro de la comunidad trans y lo que lo trans plantea a nuestra vida en común.  Son desafíos para los que aún no hay respuestas, pero ponerlos sobre la mesa nos ayudará a construirlas.

Los desafíos internos, según Teo, tienen que ver con cómo entendemos y cómo explicamos las vivencias en relación al cuerpo y a la identidad.  Los relatos trans están muy invadidos por el relato médico sobre el cuerpo, incluso en las redes sociales, y eso debería ser algo a revisar. Las identidades son útiles, especialmente para jóvenes y adolescentes, pero estrategias identitaristas muy fragmentadas son poco colectivas y pueden llegar a perder su utilidad.

LOS RELATOS GENERAN RELATOS Y LAS REDES SOCIALES NO SON NEUTRAS

Otro desafío interno son las alianzas, cómo entenderlas. Se pueden entender como alianzas entre protagonistas y aliades o de una forma más horizontal. El reto es tener en consideración la importancia del lugar de enunciación sin perder horizontalidad, porque todas las personas tenemos algo que aportar a la transformación.

El último desafío interno planteado por Teo tiene que ver con  pensar el mundo con una lógica no binaria, lo que no es nada sencillo porque el mundo es mayoritariamente binario y algunas herramientas binarias son ahora mismo la única fórmula que tenemos identificada para visibilizar desigualdades.

En relación a los desafíos que lo trans plantea al mundo, el primero sobre el que Teo nos hizo reflexionar fue cómo entendemos el género, cómo lo enseñamos, cómo se pueden hacer crianzas sin género… siempre teniendo en cuenta que en la infancia y adolescencia se aspira a encajar en el entorno.

Pero hay más retos: cómo pensar y explicar los cuerpos desde una lógica de diversidad corporal, cómo entender y gestionar la salud, cómo entender el género en salud y cómo acompañar a las personas trans de forma no terapeútica.

Para finalizar la mañana Noemí Parra continuó planteando más desafíos, en este caso el desafío trans al feminismo. Noemí confronta la idea del identitarismo (que según Miquel Missé supone que las personas autorizadas para librar una lucha política son aquellas que comparten una identidad concreta) poniendo de relieve la importancia de compartir  lucha con quienes compartimos un ideario político y unos valores comunes. El identitarismo puede ser útil de forma estratégica en determinados momentos, pero puede desdibujar diferentes proyectos políticos y hacer perder protagonismo a discursos que pueden ser fundamentales.

El transfeminismo como proyecto político o alianza no implica exclusivamente la inclusión de las mujeres trans en la lucha feminista sino que permite entender lo trans como un fenómeno social y reflexionar sobre cómo negociamos las normas de género y los malestares que originan.

NUESTRAS VOCES SON LOS ECOS DE OTRAS MUCHAS VOCES

Según Noemí, la política identitarista presupone que hay una experiencia común que permite articular la identidad. Pero la experiencia no es algo que le pasa a las personas sino que es algo en lo que se configuran los propios sujetos. La experiencia, más allá de la identidad, nos permite conocer un espacio complejo de desigualdades y exclusiones estructurales que conforman el género y que sobrepasa a las identidades declaradas, también permite entender lo trans en su devenir histórico. Las nociones con las que hemos entendido lo trans están actualmente en disputa, está adquiriendo significados distintos. La experiencia, además, nos permite cuestionar los dualismos (cis-trans, binario-no binario, mujer-hombre…) y en este sentido el concepto de experiencia puede dar herramientas interesantes.

Respecto a la emergencia de la infancia y adolescencia trans, Noemí opina que es un fenómeno sociocultural reciente y con gran potencial transformador, pero que implica el riesgo de reificar las nociones de género y la medicalización de lo trans desde posicionamientos esencialistas.

El género parece ser una caja de resonancia de muchos malestares sociales diferentes, lo sabe bien la extrema derecha porque articula su propuesta política en torno a la ideología de género con la idea de que sostener el orden tradicional de género da amarres en un mundo incierto. La incertidumbre de género nos habla del impacto que ha tenido la crítica feminista en nuestra cultura y de las dificultades actuales para muchas personas adolescentes de ser mujer u hombre cis-hetero.  La incertidumbre puede estar llevando a posiciones identitarias fuertes, por eso es urgente hacer análisis más complejos.

Sexualidad en libertad, sin normativas ni moralismos

Laura Macaya y Sara Rodríguez

Por la tarde, Mayús Ramos moderó  una mesa en la que Laura Macaya y Sara Rodríguez reflexionaron sobre la sexualidad.

Laura Macaya inició su intervención reflexionando sobre cómo determinados feminismos sirven al sistema de control neoliberral y que un ejemplo es el planteamiento de una estrategia política en contra de la violencia machista basada en la denuncia, dejando en el camino a muchas mujeres, a las menos privilegiadas. 

El neoliberalismo no es solo un régimen económico, sino que es también una forma de gobierno que produce nuevos tipos de sujetos útiles para una determinada organización social. Se desmantela el estado de bienestar utilizando una idea de feminidad que encadena a las mujeres a los cuidados y la reproducción. Y hay determinados feminismos que reproducen ideas sobre la sexualidad femenina que la orientan hacia la reproducción más que hacia la libertad sexual.

Laura criticó  la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, más conocida como del sólo sí es sí, en la que se elimina la distinción entre abuso y agresión y se formula el consentimiento necesariamente de forma expresa, lo que es problemático. De entrada, a las mujeres, se les supone un “no”. Esto está en la línea de determinados feminismos que utilizan un uso extensivo del concepto de violencia y que hipersensibilizan a las mujeres, que deben ser defendidas, impidiendo su empoderamiento. Esta visión imposibilita a las mujeres establecer sus propios límites sexuales y las enmarca en un contexto en el que todo son riesgos, generando una gran sensación de inseguridad sexual, lo que conduce al conservadurismo y al irracionalismo. Laura explicó que desde Alianzas Rebeldes no se defiende una asunción indiscriminada y despreocupada del riesgo, sino que debemos enfrenarno a él de forma empoderada.

ES INDISPENSABLE AMPLIAR LOS MARCOS DE DECISIÓN DE TODAS NOSOTRAS

En realidad, el desmantelamiento del estado del bienestar nos genera una gran sensación de riesgo y de pérdidas de derechos, pero la Ley nos transmite riesgos que dependen de la conducta de personas individuales, peligrosos, exculpando así a quienes debilitan los servicios sociales. La libertad sexual es indisociable de la idea de redistribución de la riqueza y de los derechos.

Laura también reflexionó sobre la pornografía, puesto que en muchos ámbitos se da por supuesto que solo la consumen los hombres y se presentan a las mujeres como personas sexualmente inapetentes y temorosas de la sexualidad.  Al presentar la pornografía como una forma de violencia contra las mujeres se criminalizan los deseos de quienes la consumen.

La ley, además, asume los postulados abolicionistas en relación al trabajo sexual, lo que puede considerarse contradictorio, puesto que una ley que pone en primer plano el consentimiento de las mujeres niega la capacidad de consentimiento a determinadas mujeres. Es evidente que muchas mujeres que optan por el trabajo sexual, aunque lo hagan de forma libre, lo hacen desde una situación de gran precariedad, pero la elección en marcos limitados es lo habitual fuera de las clases privilegiada, así que la lucha debería orientarse hacia la ampliación de esos marcos de decisión para todas las mujeres mediante la redistribucion económica y de derechos.

Sara Rodríguez nos incitó a reflexionar sobre la intención de una parte del feminismo actual de establecer una ética feminista en torno a la sexualidad de las mujeres. Una ética que rechaza cualquier desviación y que condena la prostitución y la pornografía. 

Para reflexionar sobre esto Sara nos habló del deseo, diferenciándolo de la seducción y la erótica.  El deseo es una experiencia emocional subjetiva, que no siempre se lleva a la práctica. Las acciones pueden tener límites éticos, pero los deseos no. Aunque los deseos no están libres de influencias, no podemos elegirlos.

NO PODEMOS OBLIGARNOS A DESEAR O A NO DESEAR

En el mundo del deseo todo es posible, pero para llevarlo a la práctica hay que negociar y esta negociación se da en el proceso de seducción, en el que las personas se hacen cómplices y ponen límites (aunque no siempre con palabras) para poder posteriormente disfrutar de la erótica… si llega.

Desde la ética feminista, todo debe ser lineal y coherente, pero el camino deseo-seducción-erótica no siempre lo es, ni tiene por qué serlo. Nuestros deseos, los límites que nos interesan marcar pueden cambiar y en realidad cambian. Las mujeres, además, no debemos solo ser seducidas, debemos ser capaces de proponer, no solo de responder. Como no se pueden poner normas sobre los deseos no de puede establecer lo que es “normal”, no se puede definir lo que es ser una buena mujer o una buena feminista.

En relación a la pornografía, Sara reflexionó sobre qué se considera pornografía en la actualidad por algunos sectores conservadores. El principal problema de la pornografía es que está sirviendo de referente para jóvenes que no reciben ningún tipo de educación sexual. Es una pornografía que está cargada mayoritariamente de imaginario sexista, pero la solución no es prohibirla, sino entender que la juventud tiene que recibir una buena educación sexual.

Proyección de los cortos «16» y «26» de Ana Lambarri

Terminamos la jornada con la proyección de los cortometrajes 16 y 26 de Ana Lambarri. Ana Lambarri no pudo asistir presencialmente, pero pudimos hablar con ella telemáticamente. Contamos para ello con la Asociación La Xana – Escuela por la salud y la igualdad, que estuvo representada por Ángeles Pollo, que fue quien presentó la película y condujo el encuentro con el público.

En este encuentro Ana Lambarri nos contó la gestación de la trilogía de las que 16 y 26 forman parte. Las historias surgen de experiencias de la propia directora y de mujeres en su entorno cercano y sirven de denuncia de la violencia que pueden sufrir las mujeres de cualquier edad y en cualquier contexto. Estas películas nos hacen reflexionar sobre la diferente interpretación que hacen algunas personas sobre determinados actos, puesto que no todos los personajes de las mismas, ni todo el público que las ve juzga de igual forma los conflictos y las actuaciones que se desarrollan en las películas. 

Como siempre, se puede profundizar más en la temática de las películas que se proyectan en MUSOC gracias a las recomendaciones literarias de la Palabra Filmada. En esta ocasión, la lectura recomendada es el libro “Creedme”, de Christian Miller y Ken Armstrong, que nos presentó Ana Suárez.

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