Las Juanas de nuestras vidas

Una edición más estuvimos como en el salón de nuestra casa en El Café de Macondo, en Xixón, con la proyección de los cortos El último de Arganeo (David Vázquez, 2023), Lava (Carmen Jiménez,  2023) Si me queréi, irse (Sofía Muñoz, 2023) y Hondarrak (Paula Iglesias, Marta Gómez, 2022). Cuatro temáticas y estilos de contar muy diversos que no dejaron indiferente al numeroso público asistente que participó animado en el coloquio posterior, online, con David, Sofía y Marta y que dinamizó nuestro compañero Luis Pascual del Atenéu Obreru de Xixón.

Contamos con la colaboración de Mieres Under-60′ Film Festival (MUFF) para la selección de los cortos, si bien, por su propia naturaleza, mejor no destripar demasiado su breve pero intenso contenido.

Lava relata la experiencia de Berta, una niña de siete años, que tras la separación de sus padres pasa unos días en el pueblo, en la compañía de su abuela y sus primos mayores. Su vida no volverá a ser igual.

Qué suerte conocer al joven Edilberto Rodríguez en El último de Arganeo. Con 23 años tuvo muy claro que lo suyo era ser pastor, como su abuelo, en Benuza, León. Arraigado a un oficio, cantos, bailes y tradiciones que desaparecen, decía, entre otras cosas,  “soy feliz”, “estoy donde quiero estar”. Ahí es nada. Una mirada joven, positiva, para una tierra que envejece.

La red de cuidados, un sistema que se cae a pedazos.

Si me queréi, irse y Hondarrak son cortos muy distintos pero tienen algo en común: el abordaje del trabajo de los cuidados, que sostiene el mundo y sin embargo no está considerado trabajo. Los cuidados, “motor oculto” que mantienen en funcionamiento nuestra economía, recaen mayoritariamente sobre las espaldas de mujeres que no son dueñas de sus tiempos, ni de sus vidas. El personaje de Juana, protagonista de Si me queréi, irse, se inspira en la tía Juana de su directora, Sofia Muñoz, y en tantas otras mujeres cuya labor está precarizada e invisibilizada. Gladys e Ima, protagonistas del documental Hondarrak (En ruinas) simbolizan oficios que son una eterna espera, Gladys interna en un domiclio, Ima como redera, en el puerto. Ambas sostienen el mundo con trabajos no reconocidos que no dejan espacio a sus propias vidas. 

Fue una de esas tardes de aprendizaje y amena conversación en el Macondo que hacen que MUSOC sea lo que es.

Con la colaboración de: