Lana manchada con sangre

Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que la lana era el oro blanco y en el que ese blanco se teñía de rojo con demasiada frecuencia.

Diego Díaz, en representación de Nortes, presentó en el Centro Cultural Valey la película Los colonos. Explicó que hay que prestar atención a la memoria histórica, pero siendo conscientes de que hay que ir más allá de la guerra civil, hay que profundizar en el colonialismo y más cuando, como es el caso de lo que se presenta en Los colonos, este colonialismo tiene raíces asturianas.

Los colonos es una película que nos cuenta un genocidio (con algunas similitudes al que actualmente está aconteciendo en Oriente Medio) que fue promovido por un magnate nacido en Avilés, José Menéndez, y ejecutado por personajes detestables, mercenarios con un odio interior muy arraigado que ocultaba sus propios complejos y limitaciones.

Solo nosotros sabemos lo que hemos hecho por esos indios.

Es necesario conocer la historia y poner en su lugar a quienes basaron su progreso en la explotación y exterminio de quienes consideraban inferiores. Los créditos iniciales de Los colonos pasan del blanco al rojo, las manos del rey del oro blanco se tiñeron de rojo para conseguir su fortuna. Como se dice en la película: “La lana manchada de sangre pierde su valor”. Hagamos lo posible para que esto sea una realidad.

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