La escuela de Antonio

Tras abrir boca con Sergi Bernal en La librería de Pimiango y después de la primera proyección en Llanes, tuvimos la oportunidad de ver de nuevo El maestro que prometió el mar en el Centro Niemeyer de Avilés con un aforo completo una vez más. Una película que refuerza la idea de que es necesario recuperar la memoria, romper con el silencio (tan denso hasta hace poco) y poner en valor las historias de vidas que finalizaron demasiado pronto, demasiado dolorosamente, dejando muchas heridas a su alrededor.

La vida del maestro republicano Antoni Benaiges nos volvió a emocionar con el brillante trabajo actoral de Enric Auquer. Bañuelos de Bureba es un pequeño pueblo de Burgos que tuvo la suerte de contar con un maestro excepcional, que marcó a los niños y las niñas que le acompañaron en la aventura de implantar un método pedagógico revolucionario en la época. Una época en la que la luz, la imaginación o el ansia de justicia social fueron causa suficiente para poner en peligro su vida.

La trama se desarrolla en dos tiempos independientes pero complementarios: el presente, con la historia de Ariadna buscando respuestas al pasado de su abuelo Carlos; y el pasado, recreando el arranque del curso escolar 1935-1936 tras la llegada del maestro catalán a la aldea burgalesa y los posteriores acontecimientos llenos de barbarie y represión.

No se conformaron con solo borrar su memoria.

La presentación de la película corrió a cargo de Conchita Francos Maldonado del Grupo Eleuterio Quintanilla, un colectivo constituido en 1994 por profesorado abiertamente partidario del ideario de la Educación Intercultural Antirracista, siendo la memoria democrática uno de sus temas de estudio y activismo.

Al finalizar la proyección tuvo lugar un encuentro con el guionista Albert Val, de manera presencial, y con la directora Patricia Font, vía online, quienes contestaron a las preguntas del público dando detalles concretos sobre el proceso de documentación, el desarrollo del casting, los escenarios de rodaje… Sus palabras resonaron en el Centro Niemeyer manifestando su voluntad por contar una historia que diera voz a quienes aún hoy en día siguen buscando a sus familiares desaparecidos.

El recorrido que está teniendo la película de Patricia Font es muy prometedor. Esperamos que resulte premiada en los premios Goya y que sirva para reivindicar a Antoni y a tantos otros y otras que nunca debieron caer en el olvido.

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