El broche de oro a la XIV edición de la Muestra de Cine Social y Derechos Humanos de Asturias (MUSOC) no pudo ser más elocuente. El Auditorio del Centro Niemeyer se llenó de cine y reflexión para el estreno en Asturias de Silent Rebellion (À bras le corps), la ópera prima de la directora suiza Marie-Elsa Sgualdo.
La velada comenzó con el humor afilado de Coria Castillo. La actriz y humorista, nominada a los Premios Feroz, logró romper el hielo y preparar al público para una noche donde la risa y el drama social se dieron la mano antes de dar paso a la gran pantalla. En su monólogo, Coria nos habló del fin del mundo, de discapacidades, del envejecimiento, de la vida en pareja, del turismo y de la maternidad. Pura comedia con enfoque feminista para el inicio del cierre de la XIV edición de MUSOC.
A continuación, Ana Suárez, tomó la palabra en nombre del equipo organizador de la Muestra. El recuerdo de Pere Joan Ventura, José Luis Cienfuegos y Fran Gayo como inspiración para MUSOC dio pie a un resumen de esta muestra en la que ha quedado claro que además del cine nos importa la palabra, pues hemos tenido diálogos donde hemos hablado de cuplé, vestidos de novia y la resignificación de espacios, de expulsar a los Borbones, de apropiación cultural, del mito del acceso a la vivienda, nuestro pasado colonial, de gente mala y peor, de lo estrecho de la tierra palestina, de la infancia,…
La película seleccionada para la clausura, es un relato de resistencia íntima. Ambientada en una aldea de la Suiza neutral durante la II Guerra Mundial, Silent Rebellion sumerge al espectador en la vida de Emma, una joven de 19 años cuya existencia se ve sacudida por un embarazo no deseado en el seno de una comunidad protestante profundamente conservadora. La cinta, seleccionada previamente en el Festival de Venecia, retrata con maestría la lucha de una mujer contra las exigencias de virtud y sumisión que pretenden domesticar su cuerpo y su futuro.
A través de la lente de Sgualdo, asistimos a la toma de conciencia de Emma: una autodeterminación que nace del silencio opresivo de las montañas suizas y que resuena con fuerza en los debates actuales sobre los derechos reproductivos y la libertad personal.
Con esta proyección MUSOC cierra 21 días de programación comprometida, reafirmando su papel como herramienta de transformación social en Asturias. Tal y como explicó Ana Suárez, normalmente despedimos cada edición con esa frase de “Nos vemos en los cines”. Pero esta vez puede ser así, porque ya no es suficiente. Necesitamos vernos en los cines, en las salas de conferencias, en concentraciones y manifestaciones, necesitamos vernos en las calles y en las urnas. Necesitamos recordar y hacer recordar que las buenas gentes somos más y somos mejores. Que los valores de justicia, igualdad y solidaridad no solo no han pasado de moda si no que son más clásicos que el propio cine. Como dijimos al inicio de estos 21 días, la lucha es eterna y ya no cabe la posibilidad de mirar desde el balcón.
A todas y cada una de nosotras, personas de bien, nos toca elegir si nuestra rebelión será silenciosa, la haremos en voz baja o hará mucho ruido, pero sin duda tocará rebelarse.
















