Despertar sexual más allá de los setenta

Hoy MUSOC cierra sus proyecciones en el CMI del Llano de Gijón en su XII edición con Mamacruz, película dirigida por Patricia Ortega y protagonizada por Kiti Mánver, sin duda, un canto al reencuentro femenino con su propio cuerpo.

Mamacruz tuvo su estreno mundial en el Festival de Sundance. Estuvo nominada a dos premios Feroz (mejor película de comedia y mejor actriz protagonista de una película) y está nominada a los Goya 2024 al premio al mejor montaje. Sin embargo, no se había estrenado en Asturies hasta esta edición de MUSOC.


Si tuviese mi tiempo otra vez, sería muy valiente”

Cruz es una abuela, madre y esposa, bastante devota de sus creencias religiosas, que ayuda en la iglesia del pueblo con su costura y cuida de su nieta, de su marido y de la casa. Por casualidad, un día de tantos, Cruz descubre en internet la existencia de videos pornográficos que despiertan su interés, ya dormido, por su propio cuerpo y la masturbación. Esta mujer septuagenaria decide recuperar el tiempo perdido y dejar a un lado sus creencias religiosas.

Patricia Ortega aborda en esta película un tema tabú como es la sexualidad en la madurez a través de una mujer, que al dar rienda suelta a sus deseos, va a vivir en una dualidad entre lo rancio y el descubrimiento. No obstante, en la película se tratan otros temas importantes como la maternidad; Cruz cuida de su nieta mientras que su hija se encuentra en otro país por motivos profesionales y no parece entender su actitud, muy distinta a la suya propia. La amistad; Cruz cose para sus nuevas amigas con las que descubre que otro mundo, mucho más libre y divertido, es posible. La enfermedad, la muerte…

Kit Mánver con esta estupenda actuación nos lleva a nosotros como espectadores a empatizar con Cruz, a quererla, a querer que disfrute, que se descubra así misma para finalmente poder liberarse de su encorsetamiento. Mamacruz nos permite soltar alguna que otra carcajada y muchas sonrisas, banalizar y romper estereotipos, empoderar a la mujer madura, ridiculizar ciertas actitudes rancias presentes en nuestra sociedad, visualizar la enfermedad y finalizar con una sonrisa amplia y con la esperanza de que haya muchas Mamacruces por ahí… Patricia Ortega dedica la película a su madre y porqué no, a las nuestras también.

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