Cuando las demás también son guays

El pasado martes casi un centenar de personas tuvieron la suerte de ver la película Las demás en el Auditorio de Pola de Siero compartiendo, además, reflexiones y risas con dos de sus protagonistas: la directora Alexandra Hyland y una de sus actrices principales, Nicole Sazo.

Las demás es una de estas películas de la era centennial, que en algunos momentos apela a ciertos lugares comunes del cine independiente estadounidense. En algunas de sus escenas recuerda visualmente a comedias del indie más feministas como ¿Quién teme a Vagina Wolf? donde sus protagonistas también afrontan la vida y la sexualidad femenina en clave de colorismo y conversaciones delirantes.

Pero, referencias cinematográficas aparte, esta comedia digna de una portada de la superpop, destila ironía para hablar de uno de los temas más centrales y peliagudos que atraviesan las vidas y cuerpos de las mujeres: el aborto. Si algo demuestra esta película es que, en ocasiones, el humor es un arma mucho más potente que el drama denso e intenso a la hora de tratar temas espinosos en cualquier sociedad.

Desde el punto de vista de los contenidos, de la narrativa de temática social, siempre tan importante en MUSOC, la historia pasa la prueba con nota. Chicas modernas de la urbe de un país lastrado por la herencia de la dictadura de Pinochet que trata a las mujeres como seres inferiores en materia de derechos y una más que solvente resolución de cualquier problema por parte de estas, a golpe de desenfado y puro desparpajo.

Como una extensión de su personaje Nicole Sazo, en la sala, y Alexandra Hyland en remoto desde Santiago de Chile, hicieron gala del mismo desparpajo y simpatía a la hora de responder a un público que no dejó de sorprenderse. 

Ambas compartieron que esta era una película concebida y creada por mujeres, donde se habían generado protocolos feministas que guionizaron todo el rodaje para dejar muy claro que era lo que se podía hacer y no en cada escena, donde se utilizaron todos los elementos posibles que facilitaran la comodidad de las mujeres ante situaciones traumáticas o embarazosas cuidando y cuidándose. En definitiva dando un enfoque feminista a su trabajo, una práctica tan saludable como poco habitual.

Nicole Sazo, aprovechó el espacio para hacer un alegato a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que, desgraciadamente, no están consolidados e muchos países, y en especial por su derecho a decidir, haciendo especial referencia a la restrictiva ley chilena que despenaliza tres únicos casos: violación, malformación del feto o peligro vital de la madre gestante.

Esta ópera prima es una rareza y una maravillosa sorpresa

En otro orden de cosas, el publico no dejó de esbozar sonrisa ante la creatividad del departamento de arte que nos regaló joyas para la posteridad como las patatas fritas “Burger Queen” o los test de embarazo “Maybe baby” y tantas cosas que, según la propia directora, conformaron una parte central de la película que ya ha recibido varios premios en esta parte del trabajo. Alexandra nos confesó que “Es una forma de reflejar la estética personal. En mi caso soy muy como de echarle glitter a todas las cosas, pegar stickers, transformar o recortar la ropa”. 

Mención aparte merece la soberbia banda sonora plagada también, cóomo no, de voces femeninas como Tomasa del Real, Javiera Mena, Violeta Castillo o Inclinada que, además, es la hermana de la directora, y que acentúan más si cabe, el sentido de la historia.

En resumen, la desvergüenza juvenil de las protagonistas de Las demás choca con la realidad de un país plagado de silencios, prohibiciones y represiones, donde el mercado negro suplanta al derecho, donde por todas partes surge la frase: “esto nunca sucedió”. Afortunadamente está película sí sucedió y el maravilloso encuentro posterior con sus protagonistas, también.