Contra la política de vertedero, insurrección cultural

Hoy llegó el día de la insurrección cultural. Hondarrak, Migas y París 70, tres de los cortos que formarán parte de la programación de este año en MUSOC, tuvieron en la tarde de hoy un preestreno especial en el marco siempre amigable del Manglar.

Una sesión celebrada a modo de pequeño reconocimiento a un público que siempre ha estado presente acompañando esta Muestra desde 2015 y que en la próxima edición se verá privado de una programación en el clásico Teatro Filarmónica por decisión de su Ayuntamiento.

Corren “malos tiempos para la lírica”, nos cantarían Golpes Bajos. Peores tiempos parecen correr para la cultura, el cine y los derechos humanos cuando estos tropiezan con la acción política de vertedero cultural.

Cuando apenas dejábamos atrás el verano 2023 la rueda de MUSOC 2024 se puso a girar. Tras el estreno de corporación municipal el equipo organizador de esta muestra intentó renovar la confianza del Ayuntamiento en este proyecto. Silencio y desprecio son las palabras que definen la respuesta del responsable de Cultura, David Álvarez.

Silencio, deliberadamente prolongado ante una solicitud de uso de un espacio público y un pequeño, pequeñísimo, compromiso económico.

Desprecio, profundo y consciente por la devolución que esta Muestra siempre ha intentado dar a la ciudad, por los procesos, por el trabajo ajeno, por la calidad de los resultados de ese trabajo. Por hacer oídos sordos durante meses y ofrecer una respuesta extemporánea más que mostrar una buena voluntad, aprecio o empatía, parece una burla grotesca, un insulto, otro capítulo de desprecio más.

En el día de nuestra peculiar insurrección, hemos recibido desde el Ayuntamiento una “propuesta de colaboración” para la presente edición, que consiste en la cesión del Teatro Filarmónica, incluidos medios humanos y materiales, por parte de la Fundación Municipal de Cultura, y una aportación de 1.000 € por parte de la Concejalía de Economía, Transformación Digital y Políticas sociales. Lógicamente, a estas alturas (MUSOC 2024 empieza dentro de ¡¡una semana!!), la programación ya está más que cerrada y la publicidad impresa. Cualquier persona entiende que esta propuesta carece de sentido… salvo que el sentido solo sea presentar algo para que se rechace y poder construir así un falso relato parcial.

En la era de los cañones de nieve artificial, comportamiento cuando menos ecológicamente cuestionable, y la adoración gastronómica, parece que Oviedo no será una ciudad comprometida con la cultura, ni con la cooperación, ni con la solidaridad internacional, y mucho menos con la pluralidad, la diversidad o la riqueza de las múltiples miradas.

El perroflauta de MUSOC este enero no mirará la luna ovetense, a excepción del pequeño oasis en El Local Cambalache, pero dará a quienes quieran buen cine y mantengan la energía, la oportunidad de conocer nuevos espacios y lugares donde seguir soñando ante una pantalla. Existe otra Asturies cultural y este es tú momento para conocerla. En el fondo todo está muy cerca.

Con la colaboración de: