¿Cómo estás?

Aunque en MUSOC no lo utilicemos mucho, no siempre es posible, el humor es la mejor forma de afrontar la vida y los problemas, de transmitir ideas y defender causas. El humor fue la apuesta para la clausura de este año. Una brillante Elsa Ruiz fue la protagonista absoluta. La clausura estaba pensada para cerrar MUSOC con un acto contra la transfobia, redondeado con la proyección de Kokomo City.

Pero el monólogo de Elsa Ruiz transcendió esta intención: nos reímos mientras nos hacía reflexionar sobre la censura cultural que se extiende en algunas comunidades autónomas gobernadas por la derecha, sobre las justificaciones absurdas que se dan desde Uviéu para anular la programación audiovisual al inicio de 2024, sobre el futuro de la monarquía y, por supuesto, sobre cómo combatir la transfobia.

También nos reímos pensando cómo responder algunas preguntas difíciles. Algunas inocentes y protocolarias, otras llenas de una inconsciente falta de respeto.

¿Cómo estoy? Ahora mismo no lo sé

Ojalá supiéramos contestar a todas las preguntas, a todos los interrogantes que se nos plantean. Ojalá supiéramos cómo acabar con el racismo, el machismo, la homofobia, la transfobia, la desigualdad, la violencia, la guerra, el olvido, el genocidio… Ojalá.

MUSOC es un proyecto que quiere interpelarnos a la acción. Visibilizamos realidades, denunciamos injusticias, damos a conocer alternativas y a quienes trabajan para el cambio, motivamos la reflexión crítica… El cine es el medio, el fin es que quienes asisten a nuestras proyecciones y actividades puedan, quizás, romper eslabones de las cadenas que nos inmovilizan.

Comenzamos MUSOC en enero recordando a Gaza. Terminamos en febrero llorándola. La pancarta con el lema #stopgenocidio se nos quedó corta. Más de una docena de colectivos asturianos mostraron ayer su hartazgo con la masacre con un simple gesto. Y Elsa Ruiz nos recordó el pinkwashing del Estado de Israel. ¡Basta ya!

Y, al final, llegó el cine. Kokomo City , que obtuvo el premio del Público en Sundance y Berlín, es una película de ritmo frenético, en la que cuatro trabajadoras sexuales trans y negras nos cuentan, en primera persona, su vida, sus decisiones, sus miedos y sus sueños. D. Smith firma una película que es un altavoz para que quienes nunca tienen voz sean las protagonistas absolutas. Mujeres rotas, carismáticas, empoderadas, liberadas, en peligro, con sueños, en un mundo violento, fetichista, tradicional, diverso… todo eso, en ocasiones contradictorio, cabe en una película.

Como triste certificado del violento contexto que viven estas mujeres, unos meses después del estreno de Kokomo City en Estados Unidos, encontraron brutalmente asesinada a disparos a Koko Da Doll, una de sus protagonistas. Gracias D. Smith por permitirnos conocer a Koko.

Entrevista a Elsa Ruíz, por Lucía Nosti

Fotografías de la clausura

Con la colaboración de: