Cine, literatura, música y memoria

La Librería de Pimiango se transformó en el escenario de La Palabra Filmada, una de las actividades extraordinarias de MUSOC, que busca crear un puente entre la literatura y el cine.  La protagonista de la velada fue la obra del documentalista Sergi Bernal, quien desde 2013 ha estado inmerso en la investigación sobre la figura de  Antoni Benaiges, el maestro que prometió a sus alumnos y alumnas que les llevaría a conocer el mar.

Bernal  no solo compartió la historia de un maestro excepcional, sino que también desentrañó un legado educativo. Nos mostró con orgullo varios cuadernillos realizados por Antoni Benaiges y sus alumnos y alumnas, los cuales no solo reflejaban su compromiso con la educación, sino también la aplicación de la pedagogía de Freinet. Estos cuadernillos, impresos por el propio alumnado en la escuela, se convirtieron en testimonios tangibles de un enfoque educativo que promovía la participación activa de los estudiantes y la conexión con la realidad que los rodeaba.

Las páginas impresas no eran solo letras y números; eran voces silenciadas que resurgían para contar historias de aprendizaje, creatividad y resistencia. Bernal, al compartir estos cuadernillos, logró traer el espíritu de la educación de la República al presente, recordándonos la importancia de preservar la memoria de aquellos que, como Benaiges, se comprometieron con la formación integral de su  alumnado en tiempos difíciles. 

El Retratista, El Mar Será y la novela gráfica La Promesa son resultado de la novelación de las experiencias educativas de Benaiges y sus alumnos y alumnas, un puente entre el pasado y el presente, que recuperan las lecciones aprendidas en las aulas de una escuela republicana y que también se plasman en  la película El maestro que prometió el mar, que se proyectará en Llanes el próximo sábado 20 y en el Niemeyer el domingo 28.

“Un puente entre el pasado y el presente, que recupera las lecciones aprendidas en las aulas de una escuela republicana”.

El ambiente en la Librería de Pimiangu, con lleno total, fue de complicidad y emoción en un encuentro en el que, además, el cantautor asturiano Aníbal Menchaca nos trajo  alguna de sus canciones que también recuperan parte de nuestra memoria histórica. El acto arrancó con Un zapato y dios,  un homenaje a Dióscoro Galindo, otro maestro cuya historia se entrelaza con la de Benaiges. Las canciones de Menchaca añadieron una capa adicional de profundidad y significado al encuentro, destacando la importancia de la memoria histórica y la necesidad de preservar las historias de aquellos que fueron silenciados por el tumulto de la historia. Así nos recordó también con una versión de Margalida, a Salvador Puig Antic, ejecutado por el régimen franquista en 1974.

La velada no solo fue un evento cultural, sino también una ventana abierta a la historia, donde educación, cine, literatura, música y memoria se entrelazaron para mostrar cómo las palabras, ya sean escritas, cantadas o filmadas, pueden interpelarnos para empujarnos a construir otro futuro.

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